La Terapia EMDR (Reprocesamiento y Desensibilización a través del Movimiento Ocular), surgió en Estados Unidos en la década de 1980, y ha demostrado ser una herramienta muy buena en el campo de la psicología.
Originalmente fue diseñada para tratar trastornos de estrés postraumático, pero ha evolucionado y ahora aborda otros que también son importantes.

¿Qué es la Terapia EMDR?
Esta terapia fue desarrollada por la psicoterapeuta Francine Shapiro como una forma de tratamiento para el trastorno de estrés postraumático (TEPT). Y desde entonces, se ha ido utilizando para tratar otros problemas emocionales y traumas, como la ansiedad, depresión, fobias, trastornos de alimentación, adicciones, y mucho más.
A diferencia de otras formas de terapia que se centran principalmente en el diálogo entre el terapeuta y el cliente, el enfoque principal de la Terapia EMDR es ayudar a la persona a procesar y superar recuerdos dolorosos o traumáticos que están guardados en su mente y cuerpo.
Esta terapia parte de la idea de que el cerebro tiene la capacidad de sanar por sí mismo, pero a veces los recuerdos traumáticos pueden impedir este proceso.
¿Cómo funciona una sesión de Terapia EMDR?
Una sesión puede durar entre 60 y 90 minutos, aunque la duración puede variar según las necesidades individuales del cliente y la complejidad de los problemas que se estén abordando.
Y aunque cada terapeuta de EMDR puede tener su propio enfoque, hay una serie de pasos comunes que se suelen seguir durante una sesión de EMDR.

Evaluación del caso
Antes de comenzar el proceso, el terapeuta debe hacer una evaluación exhaustiva de la historia clínica del cliente y discutirá sus objetivos y expectativas de la terapia.
Esto ayuda al terapeuta a comprender mejor los desafíos que tiene el paciente y a desarrollar un plan de tratamiento individualizado.
Preparación de la Terapia EMDR
El terapeuta y el paciente trabajan juntos para aprender formas de lidiar con cualquier malestar que pueda aparecer durante las sesiones. Esto implica desarrollar habilidades y recursos internos que ayuden al paciente a sentirse más fuerte y capaz de manejar las emociones difíciles.
Esto puede incluir técnicas de relajación, visualización guiada y ejercicios de atención plena.
Identificación del objetivo
El paciente y el terapeuta identifican el recuerdo traumático específico o la experiencia dolorosa que se va a abordar durante la sesión de EMDR. Este objetivo es como el punto al que queremos llegar. Es el punto en el que nos enfocamos para trabajar en su procesamiento y superación.
Desensibilización
Durante esta etapa, el terapeuta guía al paciente para que se enfoque en el recuerdo específico mientras sigue ciertos movimientos o estímulos.
Estos movimientos pueden ser simples, como seguir con los ojos los dedos del terapeuta, o pueden implicar escuchar sonidos alternativos en cada oído a través de auriculares.
El propósito principal de esto es ayudar al cliente a procesar el recuerdo de una manera diferente, menos angustiante y más adaptativa.

Reprocesamiento
Tanto el terapeuta como el cliente colaboran para explorar y procesar cualquier pensamiento, emoción o sensación física que surja mientras se realiza la desensibilización.
El terapeuta puede hacer preguntas para ayudar al cliente a reflexionar sobre lo que están experimentando y a entender mejor el significado del recuerdo.
Juntos, también pueden identificar creencias negativas que estén vinculadas al evento traumático y que estén causando malestar emocional.
Instalación de recursos positivos
Después de que el recuerdo objetivo se haya procesado de manera efectiva, el terapeuta ayudará al cliente a incorporar recursos positivos y fortalecedores.
Estos recursos pueden ser como herramientas emocionales que el cliente puede utilizar en momentos difíciles. Pueden incluir afirmaciones positivas como «soy fuerte y capaz de todo», imágenes reconfortantes o recuerdos de momentos felices y positivos del pasado.
Al final de la sesión, se revisa el progreso realizado y se plantean estrategias para el autocuidado y la integración de la sesión. El terapeuta puede proporcionar tareas para casa o ejercicios de seguimiento que ayuden al paciente a continuar su proceso de sanación entre sesiones.
Si necesitas más información sobre cómo son este tipo de terapias o quieres que te ayude con tu caso, no dudes en ponerte en contacto conmigo.